¿Qué buscan o qué hacen los militares revisando en un folder lleno de papeles o una envoltura de sabritones y luego preguntando que si qué llevo en esa envoltura? La respuesta es simple, se están haciendo pendejos.

Especialmente aquí, en la frontera, no nos debemos olvidar de la brutalidad con la que se manejó la fuerza militar en el 68.

Hoy en día hemos visto múltiples incidentes donde los militares secuestran gente y después de extorsionar a la familia y tras una buena chinga sueltan a la gente medio apendejada, medio drogada y golpeada completamente.

La gente se apendeja creyendo todo lo que les dice la caja estúpida y sus tontos reporteros o conductores, pero no se ponen a pensar que si dan un poco más poder a los militares van a estar matando a gente. Si no, pregúntaselo a alguien que haya vivido en el 68.

Por eso, la  masacre del 2 de octubre no se debe olvidar y menos en estos tiempos.